Blockchain: Mineros, oráculo y regulador

Emprendimiento
Es sorprendente que palabras como mineros, oráculos y regulador puedan ser utilizadas en un contexto común. Claramente, parece ser que el autor padece de alguna afección psicótica si es que pretende correlacionar en un mismo contexto estas palabras. Sin embargo, la coherencia en el relato obedece de mejor forma a la conexión que existen entre estos términos como parte del lenguaje habitual en el mundo del Blockchain.
La terminología cobra importancia a la hora de identificar a las personas o entidades que interactúan con la tecnología Blockchain y su relevancia para que esta revolución digital contribuya a una nueva era de relaciones, servicios, productos y monedas digitales.
En efecto, el rol de un minero dentro del mundo de la tecnología Blockchain permite que los bloques de información se unan a la cadena de bloques de información que caracteriza a esta tecnología esencialmente descentralizada y basada en nodos remotos que vinculados entre si logran formar un red de nodos que aloja cada bloque de información introducido dentro de la cadena.
Por su parte, el rol de un oráculo, término acuñado por los entendidos en Blockchain y que dice relación con la importancia que tiene el acceso a inputs de información externos a la red de nodos y que contribuye a que el código en el que se basa un set de instrucciones contenido en un bloque de la cadena ejecute cambios o gatille acciones de funciones que alteran la instrucción original de un contrato inteligente o smart contract, es crucial para garantizar que los contratos inteligentes adopten condiciones que hoy son la principal barrera para que gran parte de los contrato en lenguaje humano – legal sean reemplazados por contratos online y controlados solo por la ejecución de instrucciones que una máquina valida.
En la misma línea, el regulador, entendiendo por tal a las autoridades del mundo no digital, son hoy fundamentales para promover el desarrollo de esta tecnología que, en voces de muchos, viene a revolucionar la era digital. Más, esta tecnología ha sido incluso equiparada a la creación de internet.
Pues bien, la descripción de estos términos resulta esencial para poder describir el desafío que enfrentamos quienes visualizamos que la adopción de esta tecnología tiene el potencial de cambiar sustancialmente la forma en que ejecutamos contratos y transacciones en el sector financiero. Este signo de aparente locura que emana del autor, en rigor parece ser un signo de realismo, toda vez que durante los últimos meses hemos observado un sinnúmero de acciones, noticias y eventos que ratifican la relevancia de la tecnología Blockchain para el mundo la economía digital del futuro.
Tan solo hace algunos días leíamos con interés una nota publicada sobre la decisión de la SBIF en incorporarse como observador a la empresa R3, la que por medio de su software Cora, promete impactar las funciones de middle-back office de instituciones financieras, reduciendo considerablemente los reprocesos, la abundante carga administrativa y la friccionada realidad de clientes e intermediarios en operar con confianza y rapidez en un mundo marcado por la necesidad de inmediatez. Similar acción e interés manifestó en su oportunidad La Bolsa de Valores De Santiago, que inspirada por los cambios profundos que vive esta tecnología, comenzó a trabajar en un proyecto con IBM para generar eficiencias en las operaciones de venta corta de acciones.
Dado el potencial que posee esta tecnología para generar eficiencia en las operaciones financieras y contribuir a la profundidad del mercado, es que mineros, oráculos y reguladores deben interactuar. En efecto, para que las operaciones financieras basadas en tecnología Blockchain sean exitosas y generen el efecto potencial que describíamos, se requiere que la funcionalidad de los contratos inteligentes sea adecuada. Para ello, necesitamos que reguladores no solo resguarden los estándares y condiciones esperadas introducidas en los códigos de cada contrato inteligente, sino que también provean aplicaciones de integración que permitan a estos contratos reaccionar o ejecutar instrucciones que protejan a las partes y que no están dadas por el mundo digital, sino el real. En tal sentido, reguladores requieren ser oráculos y diseñar sistemas que permitan dotar a los contratos inteligentes de información que puede provenir del mundo real para ejecutar o no una función dada en el código. Ejemplificando, el incumplimiento de un contrato de derivados podría obedecer a una causa real, física y no digital como el hecho de un terremoto en Chile – esta es una condición que habitualmente negociamos cuando lidiamos con los event of default en contratos marco ISDA – donde una máquina no va a ser capaz de interpretar la ocurrencia de ese hecho si es que no obedece a una conducta digital en su ámbito de interpretación, por lo que requerirá de un input externo que podría venir del regulador.
Reguladores deberán también cautelar que las redes de nodos del Blockchain, especialmente en el mundo financiero, se alimenten con bloques de información que dependan de mineros validados e incluso autorizados. Así, es esperable que aquellas legislaciones que promuevan el desarrollo de esta tecnología para el sector financiero velen por la construcción de redes de nodos descentralizadas cerradas, donde los actores de la red correspondan a entes regulados y donde las reglas de la minería estén previamente definidas. Es precisamente este el caso de los proyectos que se han liderado por empresas como Deutsche Bank, HSBC, Merril Lynch – Bank of America y otros.
En conclusión, estimo que aquella incoherencia aparente que esbozaba el comienzo de esta columna, debe en rigor ser considerada a la luz de los hechos y observada con atención, pues los abogados enfrentaremos prontamente el desafío de entender, generar y aplicar normas que permitan resguardar la integridad de la cadena de bloques y el actuar de reguladores, oráculos y mineros.
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